El poder de los esfuerzos conjuntos en el Perú

21 de abril, 2023

En 2017, las inundaciones y deslizamientos provocados por el Niño Costero tomaron por sorpresa a los peruanos. La voluntad de ayudar fue masiva, pero los esfuerzos funcionaron de manera independiente. Alexandra Infante, CEO de Ikigai Laboratorio Social, recuerda: “Ese año solo algunas organizaciones lograron articularse. Nos dimos cuenta de lo importante que era trabajar juntos”.

Tres años después, la pandemia de la COVID-19 golpeó al país y sus efectos se intensificaron rápidamente. Esta vez la respuesta sería más ágil: la creación de Juntos Nos Hacemos Cargo (JNHC).

El 6 de marzo se reportó el primer caso de coronavirus en el Perú. Diez días después, el presidente Martín Vizcarra declaró el estado de emergencia y el aislamiento social obligatorio. “Veníamos trabajando en una campaña para llevar kits de higiene a comunidades vulnerables”, cuenta Vanessa Vásquez, directora ejecutiva de Juguete Pendiente. “Después del mensaje presidencial, nos reunimos con otras organizaciones y decidimos lanzar JNHC”.

Considerando la experiencia de cada entidad, se preguntaron: ¿cómo podíamos ayudar como ecosistema social en esta situación? Organizaron el trabajo en comisiones: recaudación y donaciones, investigación, comunicaciones, salud mental y voluntariado virtual.

Recaudación y donaciones

La comisión de recaudación asumió la tarea de atender las necesidades básicas de los sectores más vulnerables. “Como teníamos experiencia en ayuda humanitaria, nos enfocamos en recaudar fondos, identificar comunidades y entregar kits de higiene y alimentos para familias, así como kits médicos para el personal de salud”, explica Vanessa.

Algunas redes participantes (Soy Voluntario, Proa, MeUno) ya trabajaban en determinados territorios y mantenían una relación directa con líderes comunitarios. Esto permitió diseñar una estructura de entrega eficiente, garantizando que la ayuda llegara a quienes realmente la necesitaban.

Lograron alcanzar todas sus metas de recaudación: medio millón, tres millones y cinco millones de soles.

Investigación

La comisión de investigación se encargó de recopilar información sobre cómo estaban funcionando las comunidades afectadas y qué problemáticas enfrentaban. “Necesitábamos esa información para no actuar a ciegas”.

Esta investigación permitió integrar y optimizar las redes de ayuda, mapear proyectos futuros y observar los efectos colaterales de la crisis.

Comunicaciones

La comisión de comunicaciones enfrentó un gran desafío desde el inicio, ya que no tenían experiencia previa en emergencias sanitarias y existía muy poca información sobre el virus. Tampoco se contaba con datos suficientes sobre las necesidades de los grupos vulnerables.

“Al inicio fue muy difícil, porque había mucho que comunicar. No llegaba agua a los asentamientos humanos y los hospitales no contaban con el equipamiento adecuado. Nos enfocamos en visibilizar estas problemáticas y generar incidencia”, señala Jonathan Rossi, director de Casa Ronald McDonald.

Salud mental

Con el inicio de la pandemia, aumentaron los niveles de ansiedad, incertidumbre y depresión en gran parte de la población. Además, el estigma social dificultaba abordar estos temas.

La comisión de salud mental fue coordinada por DeMentes, Dando+, Sonqo & Maqui y Fundación Calma. Estas organizaciones lanzaron la campaña “Por mí, por ti, por el Perú”, enfocada en tres ejes:

  • Acompañamiento al voluntariado: fortalecer espacios de conversación y reflexión.
  • Comunicación: posicionar la importancia de la salud mental y combatir el estigma.
  • Soporte nacional: brindar atención psicológica gratuita mediante líneas telefónicas.

Voluntariado virtual

El voluntariado virtual fue clave desde el inicio. Marzo suele ser el punto de partida de muchos proyectos en el Perú, por lo que había una gran cantidad de voluntarios sin iniciativas activas. El reto fue capitalizar el conocimiento en el entorno digital.

Comenzaron con microemprendedores y estudiantes de primaria. Más adelante, identificaron al turismo comunitario como otro sector gravemente afectado.

Hoy existen tres programas activos que brindan apoyo en emprendimiento, educación y turismo.

Guerrero Emprendedor

Las pequeñas y medianas empresas representan el 99,5% de las empresas formales del país. Por ello, era crucial brindar apoyo.

“Guerrero Emprendedor consiste en un proceso de capacitación para la reactivación económica de microemprendedores afectados por la crisis, a través de canales digitales”, explica Mariana Iturrizaga, especialista en Alianzas Multiactor del PNUD.

Durante siete semanas, los participantes reciben formación en protocolos COVID, finanzas, marketing, gestión y cursos electivos. El programa cuenta con el apoyo de empresas privadas, universidades y entidades públicas como el Ministerio de Trabajo.

Hasta la fecha, cuenta con más de 400 graduados y más de 200 voluntarios involucrados. En el tercer piloto se inscribieron más de 700 nuevos emprendedores y próximamente se lanzará una cuarta edición.

Guerreros por la Educación

En abril, el Ministerio de Educación lanzó la plataforma digital Aprendo en Casa. En ese contexto nació Guerreros por la Educación, con el objetivo de acompañar a niños y jóvenes reforzando sus aprendizajes.

Se articularon organizaciones con metodologías probadas en matemáticas, lectura e inglés. “Hemos trabajado con organizaciones que ya tenían contenidos desarrollados”, comenta Ana Paula Albín, directora general de Proa.

El programa ha realizado cuatro pilotos en Lima y Cusco, con más de 130 estudiantes y 77 tutores. Recientemente firmaron una alianza con el Ministerio de Educación, sumando más de 4 500 nuevos estudiantes.

La satisfacción ha sido del 100%. “Es muy lindo. Los niños y niñas se preparan con mochila y zapatillas para ir a su computadora”.

Guerreros por el Turismo

Este programa respondió al fuerte impacto de la COVID-19 en el turismo comunitario. Brinda capacitación a emprendedores turísticos sobre el impacto de la pandemia, sostenibilidad empresarial y casos internacionales.

El trabajo se realiza principalmente vía telefónica, con dos reuniones semanales para acompañar avances. El primer piloto en Puno conectó a 277 emprendedores con 150 voluntarios. Actualmente buscan expandirse a otras regiones.

De JNHC a Perú Voluntario

Con el crecimiento de los proyectos surgió la necesidad de definir el rumbo a largo plazo. Así nació Perú Voluntario, consolidándose como la primera red nacional formal de voluntariado del país.

Su objetivo es promover e integrar el voluntariado mediante plataformas existentes, fortalecer el tejido social y posicionar el voluntariado como un ejercicio de ciudadanía activa.

Hoy participan más de 50 organizaciones.

“Hace tres años éramos cuatro organizaciones frente a la emergencia”, recuerda Alexandra. “Hoy somos más de cincuenta, y seguimos sumando”.

Para más información:
www.peruvoluntario.pe


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